Aprovechando el puente hemos vuelto a subir a la montaña que ya teníamos ganas. Esta vez hemos ido al valle de hecho y Ansó.
El sábado después de comer, cogimos la furgoneta y nos dirigimos hacia el pueblo de Ansó. Qué los peques no habían estado.
Mientras estábamos de paseo por Ansó vimos una panadería y entramos a comprar unos cruasanes y queso que hacían ello ahí en el valle. Tenían muchas cosas y todas con una pinta espectacular.
Después de merendar y coger fuerzas, terminamos de ver el pueblo y nos fuimos al área de caravanas a dormir.
Cómo buenos montañeros… y con alguna que otra experiencia en los parkings de montaña… Nos despertamos, y con el pijama puesto, nos dirigimos hacia el parking del refugio de Lizara, desde dónde empezaría nuestra ruta circular en el bosque de Gamueto.
Cuándo llegamos al primer parking, ya estaba completo, tal y como nos habialos imaginado, pero bueno, aparcamos la furgo un poco mas lejos y apañado. Ahora, con sitio para furvi, nos cambiamos, desayunamos tranquilamente e hicimos la ruta de domingueros. Esta ruta tiene unos 7,6 kilómetros y es circular. Con un desnivel de 300 metros discurre por distintas diferentes zonas muy amenaza para los niños pasando por dos bosques y algún barranco.
Según el cálculo que tienen los parques nacionales, esta ruta se puede hacer en 2 horas y media sin parada, nosotros como fuimos tranquilamente, nos costó unas tres horas y media, pero paremos un par de veces para tomar algo, descansar y disfrutar del las vistas. También hicimos paradas para abrazar a unos cuantos árboles y coger un poco de energía natural.
La ruta es bastante llana, salvo al comienzo de la ruta que salvas casi todo el desnivel y cuando atraviesas el segundo bosque en la bajada, el resto de ruta es bastante llevadera con poquito desnivel y al cambiar el paisaje tantas veces se hace muy entretenida.
Cuándo acabamos la ruta nos fuimos al refugio a tomar unos refrescos y un café porque se estaba súper bien y hacía un día perfecto para disfrutar de la montaña.
Cómo queríamos parar a visitar también el pueblo de Hecho, no alargamos mucho la estancia y fuimos bajando.
En Hecho, dimos un paseo por sus calles y nos acercamos hasta el colegio porque hace muchos años, yo estuve de campamentos durante un par de veranos en ese colegio y me hacía mucha ilusión volver a verlo. Cuando acabemos la visita. Volvimos a la fuego y a descansar y ya planeando el siguiente el siguiente viaje. A ver si no tardamos tanto.