Hace años que no subíamos a Ordesa y como era de esperar… nunca defrauda. Antes era mas fácil el acceso, pero pasado el covid… lo han limitado. De normal hay que subir a la pradera con autobuses desde Torla, sobre todo en verano y los fines de semana de otoño que es cuando más gente visita el parque.
Así que por fin, este lunes pasado pudimos subir. Coincidió que los peques tenían fiesta y era el día perfecto para disfrutar del otoño y del maravilloso entrono del parque.
La noche anterior la pasamos en el AC de Fiscal, que esta muy bien para pernoctar y no tener que madrugar tanto.
Comenzamos la ruta hacia la cola de caballo sobre las 10:20 sin saber si íbamos a llegar o no. Comienza desde la pradera con varios senderos muy bien señalizados, y en este caso, seguimos el sendero principal que asciendo paralelamente al rio Arazas. Poco a poco nos fuimos adentrando en bosque y fueron apareciendo las primeras cascadas; la de la cueva, la del Estrecho y las de Arripas. Pasadas estas, nos adentramos en el bosque de hayas que ya estaba bien adentrado en el otoño y escasamente quedaban hojas en los árboles, pero siempre es un entorno mágico el pasar por este bosque.
Los peques estaban motivados y conseguimos llegar bien hasta las gradas de Soaso que les encantaron y como íbamos bastante bien decidimos llegar hasta la cola de caballo.
Siempre nos impresiona cuando acabas las gradas y entras en el gran circo de Soaso lo impresionante que es. Y llegando al final apareció la cola de Caballo. Lo habíamos conseguido. Anotamos otra gran ruta para la mochila.
Comimos ahí disfrutando del entorno y comenzamos a bajar, ya que ahora el día es corto y si nos retrasábamos íbamos a llegar de noche.
La bajada siempre cuesta menos que la subida… además en la zona de las cascadas puedes volver por el mismo camino o hacer como una mini circular que es muy recomendable y en otoño tiene unos colores impresionantes y sin filtro.
Ya casi llegando, al estar encabado en un cañón empezaba a oscurecer antes de lo previsto y se empezaba a levantar un poco la niebla, que le daba un toque místico muy guay.
Sobre las 18:15 llegábamos a la pradera con la ayuda de las luces del móvil después de haber hecho unos 820 m de desnivel y unos 20 km de ruta.
Como refrescaba, entramos un poco en calor en furvi… y volvimos a casa.