Con mono de montaña hemos subido este finde al pirineo para disfrutar del Otoño. Una época del año que nos encanta por sus colores y siempre que podemos hacemos una escapada al Pirineo porque esta precioso.
El sábado llegamos a dormir al parking del castillo de Aínsa, que en la parte de detrás por 8€ puedes pasar la noche (la maquina de tickets donde lo hemos sacado nosotros sólo aceptaba efectivo). Nada más aparcar fuimos a pasear por el casco antiguo, que aunque hayamos estado muchas veces… Aínsa es un bonito pueblo medieval muy bonito y muy bien conservado y por el que siempre que podemos nos gusta disfrutar de él. Las calles están perfectamente adoquinadas y las casas de piedra con sus detalles de forja te transportan a la edad media.
Por la mañana cuando nos hemos despertado y hemos subido un poco más hasta casi llegar al pueblo de Badaín desde donde el cual sale la ruta. A nosotros nos ha salido un poco más de 11 km con unos 500 m de desnivel. Es una ruta familiar fácil. Aunque al final hay un par de pasos un poco complicados, sobre todo si ha llovido recientemente (que era nuestro caso) y está el suelo mojado, pero están equipados con unas cuerdas para dar seguridad.
Al la vuelta nos ha acompañado un perrete que parecía perdido. Y al final hemos visto que llevaba el nombre y un teléfono en el collar. Así que le hemos hecho una foto y cuando hemos llegado al pueblo y hemos tenido cobertura, hemos llamado al dueño y nos ha dicho que estaba perdido desde ayer y que lo iban a buscar.
Ya solo nos faltaba merendar y volver a casa hasta la siguiente ruta, que esperamos que sea pronto.